20 de noviembre de 2014

XX Aniversario de "La Pastoral Obrera de toda la Iglesia"

"(...)La aprobación de este documento adquiere una importancia especial para la vida de la Iglesia. (...) Miramos a la Pastoral Obrera con esperanza e ilusión. Estamos convencidos de que Jesucristo es la respuesta a los problemas del mundo obrero". Con estas palabras presentaba D. Elías Yanes, Presidente entonces de la CEE, el documento LA PASTORAL OBRERA DE TODA LA IGLESIA aprobado por la Asamblea de la Conferencia Episcopal el 18 de noviembre de 1994 después de un intensísimo trabajo de toma de contacto con la realidad y de reflexión.



 
Veinte años después han cambiado los problemas que sufre el mundo obrero. La injusticia adquiere nuevos rostros y crece la dificultad  en el modelo social y económico que impera para que el trabajo sea factor de humanización y que permita a la persona reconocerse y desarrollarse como hijo de Dios.

La Pastoral Obrera sigue siendo necesaria "para anunciar a Jesucristo y para hacer presente a la Iglesia como portadora de la buena noticia en la situación" actual del mundo del trabajo.

DOCUMENTO: La Pastoral Obrera de toda la Iglesia

La Pastoral Obrera de toda la Iglesia reclama dignidad y esperanza para el mundo del trabajo

El sistema económico impide el trabajo decente que hace posible una vida digna, construye una forma de ser que deshumaniza y empobrece y, con ello, niega el proyecto de Dios para los hombres y mujeres en el mundo del obrero y del trabajo.

 
 
Con motivo del 20 aniversario del documento “La Pastoral Obrera de Toda la Iglesia”, el Secretariado de Pastoral Obrera de Valladolid ha participado en las Jornadas celebradas el 15 y 16 de noviembre acompañados por Mons. Antonio Algora, obispo de Ciudad Real y responsable de Pastoral Obrera; y Mons. Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid.
 
El encuentro ha profundizado en la tarea encomendada por la Iglesia para el encuentro con el mundo obrero y la propuesta del Evangelio como alegría y esperanza para los trabajadores y las trabajadoras ante la nueva configuración y realidad del trabajo humano. Una realidad que afecta a todas las dimensiones de la existencia y es profundamente injusta y dolorosa. 
 
La Pastoral Obrera denuncia, sumándose a las palabras del papa Francisco, “que esta economía mata[1] ” debido al sometimiento de la vida de los trabajadores y las trabajadoras a la codicia de unos pocos, anteponiéndose el beneficio a la dignidad sagrada de las personas. Como consecuencia, empobrece y precariza la vida de mujeres y hombres, frustra proyectos de vida personales y familiares; excluye, descarta y genera desesperanza. Reclamamos un trabajo decente, que es la mayor aspiración y que hace posible la vida digna personal y familiar. 
 
En el 20 aniversario del documento de la Pastoral Obrera de Toda la Iglesia renovamos el compromiso de seguir dando respuestas evangélicas desde el proyecto del Reino de Dios a los hombres y las mujeres en el mundo obrero y del trabajo. Actualizamos el compromiso de anunciar la propuesta de liberación de Jesucristo en las periferias del mundo obrero desde la conversión pastoral, para seguir siendo Iglesia encarnada, acompañando especialmente a los trabajadores y trabajadoras más desfavorecidos. 
 
A María, Madre de los pobres, madre del divino obrero de Nazaret, confiamos nuestra tarea


DESCARGAR EL COMUNICADO FINAL DE LAS JORNADAS 

13 de noviembre de 2014

Testigos de Jesucristo en medio del barrio

Participando en un Video Forum sobre sanidad organizado
por la Asociación Vecinal del barrio
Fruto del proceso animado estos dos últimos cursos por el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) en torno a la crisis y de la reflexión de la propia comunidad parroquial sobre cómo concretar en su ámbito las propuestas de la Evangelii Gaudium se ha organizado el Equipo Parroquial de Pastoral Obrera "Poniendo rostros y esperanza en el mundo del trabajo" de la parroquia de Nuestra Señora de La Victoria de Valladolid.

Su objetivo es tener una presencia significativa como parroquia en el barrio y llevar a la comunidad cristiana las preocupaciones de los vecinos y vecinas.

El primer paso está siendo animar la participación de la parroquia en una campaña promovida por la Asociación Vecinal del barrio que pide sanidad pública y universal.

Recogiendo firmas a favor de la sanidad pública y
universal a la salida de las misas
También ha iniciado un proceso para que toda la comunidad parroquial tome conciencia de la situación de trabajo que viven las familias del barrio, la centralidad de éste, y cómo se está viendo afectado por la crisis.

Las ocho personas que forman parte de este equipo de manera permanente tienen una gran ilusión porque esta nueva aventura en la parroquia se consolide y de sus frutos, sirviendo como herramienta para ser "Iglesia en salida" en el Barrio obrero de La Victoria de Valladolid, preocupada y cercana a las situaciones de la gente para ser testigo y anuncio de la Buena Noticia de Jesucristo.

3 de junio de 2014

Construyamos espacios de esperanza


Mensaje con motivo de la Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad
(22 de junio de 2014)


La fiesta del Corpus Christi nos invita a entrar en el misterio de la Eucaristía, "misterio que se convierte en el factor renovador de la historia y de todo el cosmos. En efecto, la institución de la Eucaristía muestra cómo aquella muerte, de por sí violenta y absurda, se ha transformado en Jesús en un supremo acto de amor y de liberación definitiva del mal para la humanidad"[1].
La Eucaristía, sacramento del amor, aviva en nosotros la conciencia de que donde hay amor brilla también la esperanza, pues allí donde el ser humano se siente amado, experimenta la salvación de Dios y descubre que es posible la esperanza.[2]
Desde este misterio de amor y de esperanza, que es la Eucaristía, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social invitamos a todos los cristianos, y de manera especial a cuantos trabajáis en la acción caritativa y social, a abrir los ojos al sufrimiento de nuestros hermanos más pobres, a escuchar el clamor de los pueblos que padecen hambre y a construir juntos espacios de esperanza.

 Miremos la realidad desde los pobres

«He visto la opresión de mi pueblo» (Ex 3,7), dice Dios. La caridad comienza por abrir los ojos a la realidad, pero la realidad se puede mirar y valorar de diferentes maneras. Podemos ver la realidad desde el beneficio de las grandes empresas, desde el fluir de los préstamos bancarios, desde los intereses del mercado, desde la reducción del déficit y los resultados macroeconómicos o podemos leer la realidad desde el número de los parados, desde los desechados por el sistema, desde las rentas mínimas, desde los índices de pobreza, desde los recortes de los derechos sociales.
Nosotros queremos ver la realidad con los ojos de Dios, desde el lado de los pobres, como nos pide también el Papa Francisco.[3] Una mirada así, desde la realidad y los derechos de los pobres, nos permite señalar algunos indicadores verdaderamente preocupantes:
  • Tras más de seis años de crisis, las personas que no padecen ningún tipo de exclusión social se han convertido en una estricta minoría.
  • La fractura social entre aquellos que se encuentran en la franja de integración y los que se encuentran en situación de exclusión se amplía, llegando un sector de la población a una situación insostenible.
  • Entre ambos grupos, unas clases medias que decrecen y transitan, en buena parte, hacia espacios de exclusión.
  • Los datos más recientes de algunos estudios sociales[4] y la experiencia de nuestras Cáritas, nos hacen sentir una gran preocupación por el aumento progresivo de la desigualdad, por la reducción de los servicios sociales, por las dificultades para acceder a la vivienda, por la bajada en el nivel medio de la renta, por el índice creciente de la pobreza infantil.

Escuchemos el clamor de los pueblos

Nuestro Dios, que tiene ojos abiertos para ver, tiene también oídos atentos para escuchar a su pueblo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores, conozco sus sufrimientos» (Ex 3,7). Y hoy hemos de escuchar  «el clamor de pueblos enteros, de los pueblos más pobres de la tierra» (EG n. 190) que no solo tienen derecho a la comida o a un decoroso sustento, sino también a otros bienes que les permitan vivir con dignidad, lo que implica educación, acceso al cuidado de la salud, acceso al trabajo y a otros medios de desarrollo[5].
Esta es la llamada que nos hace Caritas Internationalis en su campaña “Una sola familia, alimentos para todos”, que queremos acoger y secundar también en el Día de la Caridad. No podemos olvidar que, según la FAO, hay más de 845 millones de personas con hambre crónica en el mundo, lo que constituye un verdadero motivo de escándalo, pues sabemos que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta, problema que se agrava con la práctica generalizada del derroche y el desperdicio de alimentos.[6]

Generemos espacios de esperanza

Ante el sufrimiento de los pobres y el clamor de los pueblos, no podemos quedar inactivos ni sumidos en la indiferencia y el desaliento. Las palabras de Jesús: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía” (Lc,19) son una invitación a hacernos don, alimento, esperanza para los pobres. Así nos lo recuerda el Papa Francisco: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad: esto supone que seamos dóciles y atentos para escuchar el clamor del pobre y socorrerlo» (EG n.187)
Ser instrumentos de liberación y promoción de los pobres, significa hoy  –según nos dice Cáritas en su Campaña- construir espacios que sean germen de un futuro distinto y generen esperanza. Y generamos espacios de esperanza en medio de una sociedad asfixiada por la crisis:
  • Cuando respondemos con gestos sencillos y cotidianos de solidaridad ante las necesidades de los hermanos y cambiamos nuestros hábitos alimentarios evitando el desperdicio de alimentos.
  • Cuando reconocemos la función social de la propiedad,  el destino universal de los bienes y defendemos los derechos de los más pobres aún a costa de renunciar los más favorecidos a algunos de sus derechos.
  • Cuando creamos una nueva mentalidad que nos lleva a pensar en términos de comunidad y a dar prioridad a la vida de todos sobre la apropiación indebida de los bienes por parte de algunos.
  • Cuando contribuimos a una economía al servicio del ser humano, no del dinero y el mercado, y rechazamos y denunciamos la economía de la exclusión y del descarte que mata.
  • Cuando apostamos por los más débiles, promovemos el desarrollo integral de los pobres y cooperamos para resolver las causas estructurales de la pobreza.
Con esta campaña Cáritas quiere ayudarnos a tomar conciencia del gran papel que jugamos cada persona, cada familia, cada comunidad, en este momento de la historia. Es una invitación a construir espacios de vida, de novedad, de justicia, de fraternidad, para restaurar los derechos de todas aquellas personas que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad.
Por eso, con palabras de Francisco os decimos: «no os dejéis robar la esperanza». Desde el misterio de la Eucaristía, vida entregada para la vida del mundo, os animamos aquí  y ahora, en este momento de nuestra historia, a mirar la realidad desde los pobres, a escuchar su clamor y a generar cada día  pequeños espacios de esperanza.

Madrid, 15 de mayo de 2014
Comisión Episcopal de Pastoral Social
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[1] BENEDICTO XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, 10.
[2] Cfr. Mt 26, 26-28; Jn 15,3; 1Cor 10,17; 11, 17-34; Cfr. Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, n. 59.
[3] Cfr. FRANCISCO, Exhortación apostólica Evangelii gaudium, n. 187-192. En adelante EG.
[4] Nos referimos a los datos de Eurostat (2013) y al estudio “Análisis y Perspectivas 2014” de la Fundación FOESSA, publicado el 27 de marzo de 2014  bajo el título “Pobreza y Cohesión Social”.
[5] Cfr. FRANCISCO, Exhortación Evangelii Gaudium, 192.
[6] Cfr. FRANCISCO, Exhortación Evangelii Gaudium, 191.


RUEDA DE PRENSA DE PRESENTACIÓN DEL MENSAJE: