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18 de abril de 2015

Por un trabajo digno para la vida

El mundo obrero y del trabajo tiene próximamente dos celebraciones significativas: el martes 28 de abril el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo y el viernes 1 de mayo el Día Internacional del trabajo.

Para la Doctrina Social de la Iglesia el trabajo es un derecho fundamental y un bien para el hombre: un bien útil, digno de él, porque es idóneo para expresar y acrecentar la dignidad humana. La Iglesia enseña el valor del trabajo no sólo porque es siempre personal, sino también por el carácter de necesidad (CDSI 287). Por ello la capacidad propulsora de una sociedad orientada hacia el bien común y proyectada hacia el futuro se mide también, y sobre todo, a partir de las perspectivas de trabajo que puede ofrecer. (CDSI 289)

Las cifras a menudo ocultan los rostros, las historias vitales, los sufrimientos, y también las esperanzas, de aquellas personas y familias que sufren por no tener trabajo o porque el que tienen no les permite vivir con dignidad y desarrollarse como seres humanos; de aquellas personas y familias que han perdido a alguien en un accidente laboral o sufre las consecuencias del mismo.

La Hermandad Obrera de Acción Católica de Valladolid y el Equipo de Pastoral Obrera de la parroquia de Nuestra Señora de La Victoria, desde su condición de seguidores de Cristo Resucitado, son sensibles a esta realidad y han organizado dos actos para orar y renovar el compromiso por un trabajo digno para la vida.

El Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera convoca a participar en esos actos a los cristianos de Valladolid y a toda persona de buena voluntad que quiera unirse a ellos. Los dos tendrán lugar en la Parroquia de Nuestra Señora de La Victoria (C/ Dársena 4 bis - Barrio de La Victoria) los días:
  • Martes 28 de abril, a las 20.00 horas: EUCARISTÍA POR LA VIDA EN EL TRABAJO.
  • Jueves 30 de abril, a las 20.30 horas: VIGILIA DE ORACIÓN POR UN TRABAJO DIGNO

30 de octubre de 2012

El derecho a la salud. Una apuesta por la vida

 
El Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Valladolid, con la colaboración de la Hermandad Obrera de Acción Católica, la Acción Católica General y los Profesionales Sanitarios Cristianos organiza el FORO "CRISTIANOS EN LA SOCIEDAD"

El FORO es un espacio de encuentro y diálogo sobre algún tema social, con la referencia de la Doctrina Social de la Iglesia, entre los cristianos de Valladolid y todas las personas que quieran participar. En esta ocasión, la cuestión elegida es la situación de la sanidad tras los recortes que ha sufrido con la justificación de la crisis económica que vivimos: pago de medicamentos, colectivos excluidos del sistema sanitario, reducción importante de personal, incremento de las listas de espera, plantas hospitalarias cerradas, máquinas de diagnosis paradas, ... En definitiva, dificultades en el acceso a la sanidad de la ciudadanía, y especialmente de los sectores sociales más débiles.

Entendemos en el Secretariado de Pastoral Obrera que el derecho a la salud (y a una sanidad que lo proteja) está intimamente ligado al cuidado de la vida. Por tanto, los cristianos no podemos ni debemos permanecer impasibles ante las medidas políticas que se están adoptando y que ponen en peligro la vida de las personas. Dialogar desde nuestra condición de creyentes es el objeto del Foro.

Tendrá lugar el jueves 8 de noviembre de 2012, a las 20.00 horas, en la segunda planta de  Casa de Acción Católica situada en la calle Simón Aranda 13

26 de julio de 2012

Oración y compromiso por la justicia para el mundo obrero y del trabajo sin derechos

Los días 23 a 25 de julio se han celebrado en Ávila las Jornadas Abiertas de los Cursos de Verano de la HOAC en las que han participado militantes y simpatizantes de este movimiento apostólico obrero de nuestra diócesis.
Intervención de Francisco Lorenzo

14 de septiembre de 2011

La dignidad del trabajador. 30 años de Laborem Exercens

El 14 de septiembre de 1981, el papa Juan Pablo II firmaba su Carta Encíclica “Laborem Exercens”dedicada al trabajo humano, o más exactamente, «al hombre en el vasto contexto de esa realidad que es el trabajo». Se cumplen, pues, treinta años de esta Encíclica que, lejos de formar parte del pasado, en el contexto social y económico actual supone una novedad que le ilumina.
Con estas letras no pretendemos desgranar este importante documento de la Doctrina Social de la Iglesia. Algunos de sus elementos han sido objeto de diversas actividades por parte de nuestro Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera y contenido del Aula de Verano de nuestra Escuela Diocesana de Formación. Con este artículo simplemente pretendemos rescatarlo del olvido de la mayoría de los cristianos y, como se dice hoy en día, ponerlo en valor.
Efectivamente, en este momento duro y difícil producido por la crisis que no es sólo económica, sino fundamentalmente ética, la “Laborem Exercens” nos ofrece elementos para su lectura desde nuestra condición de creyentes así como pistas y propuestas para hacer al conjunto de la sociedad.
Asistimos a la toma de medidas políticas y económicas por parte de los gobiernos e instituciones internacionales en función de un “ente” denominado mercados. En paralelo, todos los discursos públicos expresan la preocupación por las cifras de desempleo y la necesidad de reformas para reducirlas. En este contexto resulta muy oportuno recordar algunas de las primeras palabras de la Encíclica:
« El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social, si tratamos de vela verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre. Y si la solución, o mejor, la solución gradual de la cuestión social (…) debe buscarse en la dirección de “hacer la vida humana más humana” entonces la clave, que es el trabajo humano, adquiere un importancia fundamental y decisiva.» (Introducción)
Es decir, la cuestión a la que nos enfrentamos hoy es cómo superar la crisis (cuestión social) en la dirección de hacer la vida humana más humana (¿las medidas que se están tomando caminan en esta dirección?. Todo apunta que la vida humana se está haciendo más inhumana -crecimiento del hambre, de la pobreza, de la desprotección social, ...-). Y en todo ello, el trabajo está jugando un papel muy importante, no sólo como un “factor económico”, sino fundamentalmente como un elemento indispensable para la dignidad del ser humano (¿las denominadas reformas del mercado laboral ofrecen más dignidad a la persona del trabajador?. La experiencia nos demuestra que no, que las dificultades para construir un proyecto personal y familiar por las condiciones cada vez más precarias de trabajo no ayudan a potenciar la dignidad de la persona).
Además, nosotros, seguidores de Cristo, no podemos olvidar que el trabajo tiene una dimensión trascendente: « En el trabajo humano el cristiano descubre una pequeña parte de la Cruz de Cristo y la acepta con el mismo espíritu de redención (…) y encontramos siempre un tenue resplandor de la vida nueva » (27). Reducir el trabajo a un simple factor económico o un empleo, como se está haciendo, es eliminar esta dimensión y, por tanto, romper el proyecto que Dios tiene para cada ser humano y la humanidad entera.
Con estas humildes letras hemos pretendido mostrar la actualidad de esta Encíclica y animar a todos los cristianos a su conocimiento para poder posicionarnos coherentemente en la realidad que nos ha tocado vivir y para poder ofrecer sus ricas aportaciones a todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que buscan junto a nosotros salidas a esta situación social que pone en peligro la dignidad del ser humano, centro de la preocupación de “Laborem Exercens”.