30 de diciembre de 2013

La HOAC de Valladolid celebra la Navidad



La HOAC de Valladolid celebró comunitariamente la Navidad el pasado sábado 28 de diciembre de 2013 en los locales parroquiales de San Vicente de Paúl.

Comenzó la jornada con un Retiro de los militantes de este movimiento apostólico para la evangelización del mundo obrero y del trabajo en el que profundizaron en sus proyectos de vida a la luz de la Encarnación de Dios. En un clima de oración renovaron el compromiso de ser apóstoles de Jesucristo en medio de la debilidad y el sufrimiento del mundo obrero, siendo allí, con sus vidas y compromiso, testigos del Amor de Dios a la humanidad que ahora celebramos recordando la encarnación de su Hijo en la pobreza de un niño que nace en una familia humilde y trabajadora con tantas y más dificultades como las familias obreras de hoy.

La jornada continuó con una comida compartida, a la que se unieron las familias y simpatizantes, que se inició con la bendición de Navidad de la mesa, momento en el que no faltó el recuerdo de aquellas familias afectadas por el empobrecimiento.

A la comida siguió un tiempo relajado de sobremesa en el que también se compartieron las preocupaciones y las inquietudes, que concluyó con la visita al belén ubicado en el templo parroquial donde se hizo explicita la alegría del Nacimiento de Jesucristo con el canto al Niño de unos villancicos.
  
Resultó una jornada en la que se vivió con intensidad el sentido de la Navidad, experimentando la fraternidad y que es posible ser felices desde la austeridad y la sencillez a la que nos invita el Señor desde el pesebre de Belén.

24 de noviembre de 2013

"No os dejéis robar la esperanza"



Comunicado final de las XIX Jornadas Generales de Pastoral Obrera

Bajo el lema “No os dejéis robar la esperanza” se han celebrado, en Ávila, los días 16 y 17 de noviembre, las decimonovenas Jornadas Generales de Pastoral Obrera, que organiza el Departamento de Pastoral Obrera de la CEAS, presidido por Mons. Antonio Algora Hernando, Obispo prior de Ciudad Real, con asistencia de delegaciones y secretariados diocesanos de pastoral obrera de 40 diócesis, y participación de los Movimientos Apostólicos Obreros. Hemos contado con la presencia y las palabras de ánimo de Mons. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila.

Constatamos que el desempleo, las condiciones indignas de trabajo, y la falta de esperanza asociada a esta larga crisis, generan precariedad y vulnerabilidad no solo laboral, sino precariedad vital. Nuestra sociedad es una sociedad fracturada, que genera exclusión, que deshumaniza, porque ha puesto al dinero en el centro de la vida económica, social y política. Nuestra sociedad ha olvidado que la persona es siempre lo primero, y que sólo el servicio al bien común de toda la persona y de todas las personas legitima la acción política y el dinamismo económico.[1] Y constatamos que esta situación es fruto de la acción interesada de poderes financieros, económicos y políticos, cuya acción inhumana hemos de seguir denunciando, por ser contraria al Evangelio.

Constatamos que la precariedad afecta no solo a las personas individualmente consideradas, sino a las familias enteras, a los niños y jóvenes, a los mayores, y a la misma estructura de la convivencia social. El deterioro humano que el desempleo creciente y la precariedad constante van generando clama ante el Dios de la Vida. Donde no hay trabajo, falta la dignidad. No podemos seguir recorriendo esos caminos. En nombre de Dios pedimos, como clamaba recientemente el Papa Francisco: ¡trabajo, trabajo, trabajo! [2]

Como miembros de la Iglesia somos conscientes de la necesidad de seguir reivindicando un trabajo decente para todos que sea expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores, hombres y mujeres, al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabajadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.[3] (CV 63) Nuestra sociedad debe buscar caminos para hacer posible un trabajo humano digno para todas las personas.

Queremos reconocer, valorar, y agradecer cuantos esfuerzos de solidaridad y humanización, y en pro de estructuras políticas y económicas más justas van surgiendo en nuestro mundo, y a cuantas personas –creyentes o no- hacen de la solidaridad con los últimos y de la lucha por la justicia, su camino de vida.


[1] Cfr. CDSI 398. Cfr. Papa Francisco, Viaje pastoral a Cagliari, Encuentro con el mundo del trabajo 22.09.2013; Discurso 03.10.2013 en el aniversario de Pacem in Terri;, y Discurso 25.05.2013 a la Fundación Centessimus Annus.
[2] Papa Francisco. Viaje pastoral a Cagliari. Encuentro con el mundo del trabajo 22.09.2013
[3] Cáritas in Veritate 63

9 de noviembre de 2013

Pasos para poner rostro y esperanza en la crisis


Desde el mes de febrero de 2013, en los locales parroquiales de Nª Sra. de La Victoria se ha venido reuniendo un grupo de cristianos convocados por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera de Valladolid.

Durante este tiempo han intentado conocer de primera mano cómo está afectando a las personas y a las familias la terrible crisis económica, social y ética que estamos sufriendo, compartiendo situaciones de victimas conocidas directamente. Esa realidad, además, la han mirado con las “gafas” de la Doctrina Social de la Iglesia. 

Ahora pretenden compartir sus descubrimientos con más personas mediante un comunicado que van a difundir en las parroquias de los arciprestazgos Oeste y Este de la ciudad.
Momento del Encuentro con los rostros de la crisis del pasado 18 de octubre de 2013
Una de las conclusiones, recogida en este comunicado, es que la crisis “afecta al ánimo y a las emociones de las personas, provoca baja autoestima, origina conflictos familiares, impide proyectos vitales de futuro (especialmente en los jóvenes), resta ilusión, etc.” Es decir, la crisis toca a la persona en lo más profundo de su ser. No estamos ante un problema meramente económico, sino antropológico, que llama a nuestra conciencia cristiana y nos convoca a un compromiso más allá de la asistencia (necesaria para cubrir necesidades básicas). La crisis clama justicia, y por tanto, una profunda transformación de nuestra sociedad.

Transformación que es posible, porque los participantes en este grupo han constatado también, como señalan en el comunicado, que “con la crisis aflora el espíritu solidario, refuerza los vínculos familiares y se recuperan valores humanos y humanizadores.”
Los autores del comunicado señalan que son “conscientes de que no está en nuestras manos solucionar los problemas que padecen tantas personas, pero estamos convencidos que siendo solidarios sí podemos llevar un aliento de ESPERANZA, ser una pequeña LUZ en la oscuridad y dar un poco de SAL en el camino.” Y aclaran el sentido auténtico de esa solidaridad según la Doctrina Social de la Iglesia: “Siendo solidarios recuperamos el verdadero sentido de la dignidad humana porque «practicar la solidaridad, no es un sentimiento de vaga compasión o de superficial enternecimiento por los males de tantas personas, sino la determinación firme y perseverante de conseguir el BIEN COMÚN ».

Termina el comunicado haciendo una invitación al compromiso: “Pongámonos en marcha”.

Y en marcha están. La última actividad organizada por este grupo impulsado por la HOAC y el Secretariado de Pastoral Obrera fue un ENCUENTRO CON LOS ROSTROS DE LA POBREZA, el pasado 18 de octubre, en la Parroquia de Nª Sra. de La Victoria. Erik, un inmigrante ecuatoriano, víctima de la crisis, presentó su experiencia: las condiciones de trabajo que había tenido que le impedían disfrutar de una vida familiar, los meses de trabajo sin cobrar, la imposibilidad de ser despedido para cobrar el paro, no encontrar un trabajo a pesar de su cualificación profesional y la intensa búsqueda, … Todo ello le ha llevado a cortar el proyecto familiar que quería construir en España y, con dolor, sobre todo por sus hijos, regresar a su país con la esperanza de poder volver aquí un día. 

Los siguientes pasos previstos son organizar TERTULIAS en las parroquias que muestren interés y preparar un nuevo ENCUENTRO CON LOS ROSTROS DE LA POBREZA, en este caso para mostrar que hay víctimas que han buscado alternativas.