El próximo miércoles 6 de marzo de 2013, a las 20.00 horas, tendrá lugar en la parroquia de Nª Sra. de La Victoria una nueva sesión de trabajo dentro de la Campaña PONIENDO ROSTRO Y ESPERANZA A LA CRISIS promovida por la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera.
El objetivo es ver la situación de crisis desde las víctimas de la misma con los ojos de la fe que nos convoca a vivir la caridad con ellas.
En esta ocasión, se compartirán testimonios de personas afectadas, así como noticias recopiladas de los medios de comunicación con el fin de tener una visión clara de lo que les está sucediendo a las personas en la crisis y poder hacer un juicio de ello desde la fe y la Doctrina Social de la Iglesia.
La convocatoria está abierta a personas que no pudieron participar en la anterior sesión el pasado 8 de febrero de 2013.
21 de febrero de 2013
19 de febrero de 2013
Cáritas Española defiende el derecho a la vivienda
Cáritas está viviendo muy de cerca la dramática realidad de muchas familias a las que acompaña para remediar la situación de grave vulnerabilidad creada por la pérdida de su vivienda. Junto a la puesta en marcha de respuestas adecuadas a las víctimas de este problema en las distintas Cáritas Diocesanas y Parroquiales de todo el país, nuestra Confederación ha venido sumando sus esfuerzos al de otras muchas instancias de la sociedad civil y de la comunidad cristiana en la búsqueda de soluciones que frenen el sufrimiento cotidiano de tantas personas y familias que han perdido sus hogares o están a punto de perderlos.
Por ese motivo, Cáritas valora positivamente la participación ciudadana y
la respuesta social creciente de la sociedad civil, cada vez más sensible al
problema del acceso a la vivienda, que ha cuajado en una Iniciativa Legislativa
Popular que la pasada semana fue admitida a trámite en el Congreso de los
Diputados. Nos mostramos esperanzados por la decisión unánime de los grupos
parlamentario de admitir a trámite una iniciativa ratificada por casi un millón
y medio de firmas en todo el Estado, así como por su compromiso de agilizar su
tramitación y, en especial, por que se haya proclamado en sede parlamentaria la
cercanía de nuestros representantes con las propuestas contenidas en la ILP.
Este precedente, que supone un motivo de franca esperanza, no debe ocultar
la realidad de consternación provocada por el sufrimiento de no pocas familias
y vecindarios que se ven sacudidos por la ejecución de desahucios, hasta el
extremo de provocar la muerte de personas víctimas de la desesperación y el
sinsentido a la que se han visto abocadas ante la pérdida de sus hogares.
Cáritas comparte el clamor popular antes estas injusticias y une su voz a
la de los propios afectados y de otras instancias sociales –jueces, juristas,
defensores del pueblo de las Comunidades Autónomas y del Estado, Ayuntamientos
y numerosas entidades sociales--, que de forma unánime reclaman, ante la
situación de emergencia habitacional que actualmente vivimos, la puesta en
marcha urgente de medidas efectivas y permanentes que detengan la pérdida del
hogar de tantas familias y eviten la repetición de situaciones traumáticas como
las que estamos viviendo.
El acceso y sostenimiento de la vivienda, unos de los derechos
fundamentales en cualquier proceso de desarrollo personal y social orientado a
preservar la dignidad de las personas en situación más precaria, se ha
convertido en los últimos años para la Confederación Cáritas en una de las
mayores prioridades de nuestra respuesta a los efectos sociales de la crisis.
Nuestros ejes de acompañamiento a las personas más golpeadas por esta realidad
se han dirigido en esta triple dirección:
- Favorecer las
condiciones de acceso a la vivienda, especialmente en alquiler, y apoyar el
mantenimiento de ese acceso.
- Impulsar la mejora de
las condiciones de habitabilidad de toda la población en situación de exclusión
y, en especial, en la red de recursos residenciales que tiene Cáritas en todo
el Estado.
- Apoyar las medidas que
eviten los fenómenos de segregación y gueto que en ocasiones conlleva el acceso
a la vivienda.
A la luz de estas respuestas, en Cáritas somos testigos directos de la
situación de máxima emergencia social creada por las más de 400.000 ejecuciones
hipotecarias llevadas a cabo en los últimos cuatro años. Esto nos hace insistir
en la necesidad urgente de acometer medidas sostenidas en el tiempo que eviten,
en concreto:
• la pérdida de la
vivienda habitual, con una moratoria de todos los desahucios y, en su caso, con
la negociación de figuras jurídicas como el alquiler social o la cesión que
permitan el uso y disfrute del hogar y,
• la deuda personal de
deudores de buena fe, a través de la dación en pago, que deberá aplicarse
también de manera retroactiva en aquellos supuestos donde, llevado a cabo el
lanzamiento de la vivienda, las personas afectadas siguen pagando la deuda
contraída con la entidad bancaria o el particular.
En este sentido, al tiempo que saludamos la medida de activación del
alquiler social que ha supuesto la creación del Fondo Social de la Vivienda
--con la participación de entidades bancarias, organizaciones sociales y
Administraciones públicas--, advertimos la limitación de su impacto ante la
magnitud del problema y manifestamos nuestra honda preocupación respecto a las
posibilidades abiertas con la creación del SAREB (Sociedad de Gestión de
Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, S. A.) y su implicación
real en el destino de sus activos a vivienda de alquiler social.
Asimismo, ante la tramitación de una ley que proteja a los deudores
hipotecarios y que intenta aunar los esfuerzos llevados a cabo por el Gobierno
en el último año de dar una respuesta a la situación vital de emergencia
habitacional de tantas personas, insistimos en que la dramática situación de
vivienda actual no puede ni debe abordarse desde la concepción de la vivienda
como un mero bien de intercambio económico. Todo lo contrario: es
imprescindible contemplar su necesaria función social y dar cumplimiento al
mandato constitucional de promover el acceso de toda persona a una vivienda
digna y adecuada.
Creemos especialmente oportuno apelar a la invitación a abrirnos a la
esperanza y a la responsabilidad social lanzada por los obispos españoles a la
comunidad cristiana y a toda la sociedad durante la celebración de la última
Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, donde, en una nota titulada “Ante la crisis, solidaridad”, abordan el
acuciante drama de la vivienda y recuerdan que “la comunidad cristiana quiere y debe ser un signo de esperanza. Todos hemos
de dar en nuestra vida signos de esperanza para los demás, por pequeños que
sean. Hoy deseamos pedir a quien corresponda que se dé un signo de esperanza a
las familias que no pueden hacer frente al pago de sus viviendas y son
desahuciadas. Es urgente encontrar soluciones que permitan a esas familias -
igual que se ha hecho con otras instituciones sociales - hacer frente a sus
deudas sin tener que verse en la calle. No es justo que, en una situación como
la presente, resulte tan gravemente comprometido el ejercicio del derecho
básico de una familia a disponer de una vivienda. Sería un signo de esperanza
para las personas afectadas. Y sería también un signo de que las políticas de
protección a la familia empiezan por fin a enderezarse.”
Comisión Permanente de Cáritas Española
Madrid, 15 de febrero de 2013
9 de febrero de 2013
La Federación de Acción Católica ante los desahucios
El tener un
lugar para vivir es una cuestión que afecta directamente a la dignidad de las
personas y a su desarrollo social, personal, familiar o afectivo. Cuando un
derecho, recogido por la Constitución (art. 47), se deja en manos de la
especulación y de la economía más injusta, se está poniendo en peligro el
acceso libre de la población a este derecho fundamental. Durante años, en
España, como en otros países, se han puesto por delante del interés general los
intereses de los grandes bancos. Se han concedido hipotecas de alto riesgo para
especular con ellas en los mercados y mover ingentes cantidades de
dinero que nunca existió. Cuando esta actividad de crecimiento y
enriquecimiento exponencial se acaba, son las personas que están debajo en la
pirámide de la economía las que tienen que pagar los platos rotos.
Paralelamente, en España nunca se ha desarrollado verdaderamente el mercado del
alquiler, lo que contribuyó a fomentar la compra de vivienda.
Si bien esta crisis la provocaron unos pocos por acción y muchos por omisión, somos la inmensa mayoría quienes la estamos sufriendo. Es desde esta mayoría desde donde tiene que venir la alternativa a esta situación y, como Acción Católica, queremos y debemos estar presentes en esta construcción de un mundo más acorde con el plan de Dios, otro mundo posible y necesario.
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La realidad
de los desahucios en España es una de las consecuencias más dramáticas
de todo este sinsentido que está siendo la situación económica actual. Vemos
cómo diariamente se manda a vivir a la calle a familias enteras, cuando hay una
cantidad enorme de pisos vacíos en todo el país. Todos conocemos, en nuestras
ciudades y pueblos, zonas en las que la construcción más salvaje ha dejado
edificios sin vender y que van a echarse a perder antes de ser utilizados, sin
embargo, los bancos y cajas, algunos de los principales responsables de toda
esta situación, ejecutan los desahucios sin límite. Junto a los bancos y las
cajas, se han beneficiado de la especulación ayuntamientos, inmobiliarias,
ciudadanos que aprovecharon la situación…
Es más que
alarmante el papel que los gobiernos han adoptado. Por un lado, permitieron en
su momento el crecimiento de hipotecas “regaladas” y la especulación sin mesura
que, hasta el más desinformado, sabía cómo iban a acabar. Por otro lado, ahora
no son capaces de modificar las injustas leyes que crearon porque no quieren
enfrentarse a las grandes entidades que les financian y aseguran puestos de
consejeros para su retiro. Además, ponen al servicio de intereses particulares
a funcionarios del estado que deberían ser los garantes del interés general.
Cada familia
que se ve en la calle, cada suicidio inducido por la desesperación, cada piso
sin utilizar almacenado por los especuladores … son un grito contra este
sistema, un clamor contra aquellos que piensan en el mundo como un gran tablero
de juegos, en el que las personas somos fichas que pueden mover a su antojo
para llenar sus bolsillos.
Ante todo
esto, ¿qué tenemos que decir los cristianos y cristianas? Jesús nos exhorta una
y otra vez en el Evangelio a estar al lado de los más necesitados, a fijarnos
en los últimos, a acercarnos a los que están “sentados junto al camino” (Lc
18, 35). Son estas personas las que están sufriendo más directamente las
consecuencias de la crisis y el despropósito de los desahucios. Como Iglesia no
podemos quedarnos al margen de esta realidad, tenemos que ser sensibles al
sufrimiento de tantas personas y estar activos en la búsqueda de alternativas a
esta situación. En este Año de la Fe, que la Iglesia nos propone, releemos en
el Catecismo de la Iglesia: “Los traficantes cuyas prácticas usurarias y
mercantiles provocan el hambre y la muerte de sus hermanos los hombres, cometen
indirectamente un homicidio. Éste les es imputable.” (CIC 2269) En el documento
que nuestros Obispos publicaron el 3 de octubre, “Ante la crisis, solidaridad”, se
pide “que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles”. Es
nuestra tarea como cristianos y cristianas en el mundo de hoy proponer
alternativas, buscar soluciones y encarnarnos en estas realidades de
precariedad y sufrimiento. Hemos de abordar el problema de los desahucios,
colaborando directamente en la búsqueda de una solución y proponiendo como
Iglesia, medidas de urgencia, y además no renunciar a la siempre necesaria
denuncia de las causas (estructurales, morales y culturales) que están en el
origen de la presente situación.
En otro
documento de la Conferencia Episcopal: “Declaración ante la crisis moral y
económica” se nos anima a los y las cristianas “a discernir el momento presente
y a comprometerse con generosidad y solidaridad”. Como Acción Católica, general
y especializada, nos sentimos muy cercanos a todas estas realidades e
intentamos ser testimonio de esperanza y compromiso contra las consecuencias de
la crisis que están empobreciendo, aún más, a los últimos, poniendo en una
situación de extrema necesidad a gran parte de la población del país.
Si bien esta crisis la provocaron unos pocos por acción y muchos por omisión, somos la inmensa mayoría quienes la estamos sufriendo. Es desde esta mayoría desde donde tiene que venir la alternativa a esta situación y, como Acción Católica, queremos y debemos estar presentes en esta construcción de un mundo más acorde con el plan de Dios, otro mundo posible y necesario.
En
consecuencia animamos a los y las militantes de la Acción Católica y a toda la
comunidad cristiana, a apoyar las distintas propuestas que es están
desarrollando en España, como por ejemplo la Iniciativa Legislativa Popular que
propone:
1. Que se
reconozca la dación en pago en la ejecución hipotecaria.
2. Que se
paralicen los desahucios cuando se trate de la vivienda habitual y el impago
del préstamo sea debido a motivos ajenos a la voluntad del hipotecado.
3. Que
se reconozca el alquiler social. De manera que el ejecutado pueda seguir
residiendo en la vivienda pagando un alquiler no superior al 30 % de sus
ingresos.
Presentamos
estas líneas con la única pretensión de ser una reflexión sobre uno de los
aspectos de la crisis que nos afecta y nos impulse a todos a sostener a
quienes más sufren en este momento y a trabajar por una sociedad más justa.
Federación de Movimientos de Acción Católica Española
3 de febrero de 2013
Poniendo rostro y esperanza a la crisis
La crisis económica (aunque con más dimensiones) que estamos sufriendo está siendo brutal, y en especial está incidiendo negativamente en familias y personas concretas, con rostros únicos.
La Hermandad Obrera de Acción Católica y el Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera nos parece que las comunidades cristianas, además de la importante labor de asistencia que ya están realizando y de los gestos de solidaridad y generosidad de tantos cristianos, necesitamos hacer algo más. Entendemos que precisamos avanzar en la dimensión profética de nuestra vida personal y comunitaria. También estamos convencidos que esta tarea la tenemos que construir entre las propias familias y personas afectadas directamente por la crisis y aquellas, que sin estarlo -al menos en este momento-, sí están muy preocupadas y sensibilizadas por la situación.
Por ello ofrecemos un espacio de encuentro para profundizar en lo que está ocurriendo, viendo y valorando la realidad desde la Doctrina Social de la Iglesia, y para hacer propuestas que operativicen la dimensión social y política de la caridad cristiana.
Además, nos parece que puede ser una forma de contribuir al gesto diocesano de Hermanamiento de Familias que se está promoviendo con motivo del año de la Fe, ofreciendo este espacio de encuentro a las familias afectadas por la crisis.
La pretensión es organizar inicialmente dos grupos, uno en la parroquia de San Vicente de Paúl y otro en la parroquia de Nª Sra. de La Victoria. El primer encuentro tendrá lugar el:
PARROQUIA DE SAN VICENTE DE PAÚL.Si por alguna razón alguién no puede acudir alguno de estos días, pero tiene interés en participar o quiere más información acerca de esta iniciativa puede ponerse en contacto a través de los correos electrónicos:
Jueves 7 de febrero de 2013.
A las 19.30 horas.
En los locales parroquiales (entrada por el lateral de la Iglesia).
PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA
Viernes 8 de febrero de 2013
A las 19.30 horas.
En los locales parroquiales (entrada por calle Dársena)
Hermandad Obrera de Acción Católica: valladolid.hoac@gmail.com
Secretariado Diocesano de Pastoral Obrera: pastoralobrera@archivalladolid.org
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