27 de diciembre de 2015

El Papa pide trabajo digno en el Mensaje de la Paz de este año

El Papa denuncia en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2016 que la indiferencia globalizada amenaza la paz:
La indiferencia, y la despreocupación que se deriva, constituyen una grave falta al deber que tiene cada persona de contribuir, en la medida de sus capacidades y del papel que desempeña en la sociedad, al bien común, de modo particular a la paz, que es uno de los bienes más preciosos de la humanidad (4)
Efectivamente, en nuestro mundo dominan proyectos económicos y políticos orientados a la conquista y el mantenimiento del poder. Cuando esto ocurre las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementales, entre ellos el derecho al trabajo, y "se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza". 



En esta situación, una de las peticiones del Papa es un trabajo digno:

Pienso en la creación de puestos de trabajo digno para afrontar la herida social de la desocupación, que afecta a un gran número de familias y de jóvenes y tiene consecuencias gravísimas sobre toda la sociedad. La falta de trabajo incide gravemente en el sentido de dignidad y en la esperanza, y puede ser compensada sólo parcialmente por los subsidios, si bien necesarios, destinados a los desempleados y a sus familias. Una atención especial debería ser dedicada a las mujeres —desgraciadamente todavía discriminadas en el campo del trabajo— y a algunas categorías de trabajadores, cuyas condiciones son precarias o peligrosas y cuyas retribuciones no son adecuadas a la importancia de su misión social (8).
Condición indispensable es la conversión del corazón:
Estamos llamados a que el amor, la compasión, la misericordia y la solidaridad sean nuestro verdadero programa de vida, un estilo de comportamiento en nuestras relaciones de los unos con los otros. Esto pide la conversión del corazón: que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne (cf. Ez 36,26), capaz de abrirse a los otros con auténtica solidaridad. (5).
Un mensaje claro y contundente, que da profundidad al Año Jubilar de la Misericordia, que no ofrece dudas acerca de nuestra vida cristiana:
La misericordia es el corazón de Dios. Por ello debe ser también el corazón de todos los que se reconocen miembros de la única gran familia de sus hijos; un corazón que bate fuerte allí donde la dignidad humana —reflejo del rostro de Dios en sus creaturas— esté en juego. Jesús nos advierte: el amor a los demás —los extranjeros, los enfermos, los encarcelados, los que no tienen hogar, incluso los enemigos— es la medida con la que Dios juzgará nuestras acciones. (5)
Un mensaje para ser meditado personal y comunitariamente para buscar como hacerlo concreto en nuestras vidas y en las estructuras de nuestra sociedad.

Orando por las familias con dificultades

La comunidad parroquial de Nª Sra. de La Victoria de Valladolid ha celebrado la Festividad de la Sagrada Familia con una Eucaristía preparada por el Equipo Parroquial de Pastoral Obrera "Poniendo rostros y esperanzas en el mundo del trabajo" y la Hermandad Obrera de Acción Católica.

A lo largo de toda la celebración se han tenido presentes a todas las familias que están pasando por alguna dificultad: rupturas familiares, problemas sociales, convivencia conflictiva, migración, ...



Desde esta realidad se ha centrado la mirada en la Sagrada Familia de Nazareth, descubriendo una familia trabajadora y humilde que sabe también de las dificultades pero que las supera y se construye en comunión por la confianza en Dios. En palabras del párroco que presidió la celebración «es una familia que vive muy humanamente y por ello vive muy sagradamente». 

Toda la celebración ha sido una llamada a estar muy atentos a todo aquello que dificulta, e incluso destruye la vida familiar, así como al agradecimiento por la gran cantidad de testimonios concretos y cercanos de familias que viven desde el amor y el servicio.

La Hermandad Obrera de Acción Católica aprovechó para presentar y animar a seguir profundizando en la riqueza que nos aporta la Sagrada Familia mediante una sencilla reflexión titulada: Y TUVIERON QUE HUIR. [Para leerla pinchar aquí]

El Equipo Parroquial de Pastoral Obrera continuará con su esfuerzo de hacer cercana a la parroquia a las familias del barrio sufren las dificultades por unas condiciones de trabajo y una cultura individualista que impiden la vida familiar.